Universidad Popular s.XXI
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La apuesta necesaria de la educación popular. Rosalía Poza


El olvido de la enseñanza no reglada por parte de las instituciones públicas amenaza a los proyectos populares de educación permanente

Si algo define actualmente a la Educación de Personas Adultas (EPA) son los términos descuido y marginación. Especialmente en algunas Comunidades Autónomas (CC AA) que no consideran la educación básica de calidad como un derecho humano fundamental. Por su contra, promueven políticas educativas sin medidas equitativas para que cualquier persona logre el desarrollo pleno de su vida social, laboral y familiar.

En nuestro país carecen de titulación básica el 30,1% como media estatal, frente al 15% de la UE de los 27. Mientras, la oferta de educación permanente en nuestro país es insuficiente; está centrada en los centros de EPA, con largas lista de espera; y, sobre todo, está orientada a la educación formal, es decir tendente a una titulación. Las personas adultas que acuden a la EPA exigen necesidades educativas de muy diversa índole: formación básica, formación para la cualificación laboral, formación para el desarrollo personal y la participación social y para la mejora de aspectos básicos de su vida. Personas con perfiles muy variados: migrantes, hombres y mujeres jóvenes –de fracaso escolar o que después de un periodo de trabajos inestables y precarios quieren mejorar su perfil personal y laboral–, mayores de edades avanzadas que quieren seguir aprendiendo, hombres y mujeres en edad activa que necesitan cualificación…

La educación permanente concibe la educación y la formación como una tarea a lo largo de toda la vida, no sólo se aprende en la escuela, a tiempo completo, con el calendario escolar y en la infancia o juventud. Todo espacio y todo tiempo es potencialmente educativo. Lugares como el trabajo, los espacios virtuales, la familia, el tiempo libre, la ciudad... son realidades y oportunidades para aprender.

El aprendizaje permanente combina dos dimensiones, la longitudinal y la horizontal. La dimensión longitudinal o vertical (lifelong learning) se caracteriza porque la persona aprende a lo largo de su vida, en distintas etapas vitales. No se reduce a los habituales períodos educativos, la infancia y la juventud.

La dimensión transversal u horizontal (lifewide learning) destaca por la complementariedad entre el aprendizaje formal, no formal y el informal. El aprendizaje útil también tiene lugar en la familia, en la calle, en el tiempo de ocio, en las actividades para la comunidad y en la vida laboral diaria.

La EPA debe orientarse a lo que la población adulta pueda hacer válido su aprendizaje a lo largo y ancho de la vida. Actualmente, las personas adultas buscan experiencias de aprendizaje útiles para manejar sucesos cotidianos en sus vidas. Por lo tanto, la construcción de sus aprendizajes se realiza en el entorno inmediato donde se relacionan y operan con su realidad.

Marginación de iniciativas

Hoy por hoy, las asociaciones de iniciativa social sin ánimo de lucro dedicadas a la educación no formal son ignoradas. Negación del uso de locales, desaparición de subvenciones o la inexistencia de acuerdos con la Administración son algunas de las principales características de esta marginación. Ni siquiera hay diálogo, ni comunicación –no se contesta a escritos, solicitudes de entrevistas...–. Cada vez cuesta más esfuerzo ofrecer programas educativos, en un momento de aumento de la demanda motivado por la crisis económica y de ausencia de trabajo. Un reciente ejemplo de esta situación es la iniciativa de la Comunidad de Madrid de reordenación del sector público. Bajo la excusa de recortes económicos, puede suprimir organismos autónomos como las subvenciones a escuelas populares únicamente “informando” con una antelación de 30 días a la Asamblea, que es el organismo que representa a la ciudadanía.

Las entidades de Iniciativa Social Pública y Popular en el Estado español partimos del propio aprendizaje nuestro y realizamos una educación integral caracterizada por la curiosidad y el descubrimiento. Desde nuestros comienzos y hasta 1999 (cuando empezaron las transferencia de competencias educativas a las CC AA) convivimos junto a centros autonómicos, estatales y municipales gracias a las subvenciones del Ministerio de Educación.

Rosalía Poza es vicepresidenta de la Federación de Escuelas Populares

Más de 30 años de proceso de aprendizaje

A principios de los años ‘70 surgieron los primeros colectivos con fines educativos. En Madrid, para fomentar el trabajo en equipo, apareció la Federación de Asociaciones de Educación de Personas Adultas de Madrid (FEPAM). Iguales o similares circunstancias acontecieron en otras comunidades, de tal manera que en 1984 apareció en el ámbito estatal la Federación de Asociaciones de Educación de Personas Adultas (FAEPA). Los primeros objetivos como asociaciones y federaciones fue desarrollar acciones reivindicativas y de sensibilización de la sociedad, impulsar y dinamizar una oferta educativa más allá de la oferta reglada. Especial dedicación se mostró a los grupos de personas con más necesidades educativas, sociales y formativas. Además de estos objetivos, se buscaba un reconocimiento legal para la educación de personas adultas. No sólo recursos económicos, sino el reconocimiento del aprendizaje permanente. Al haber desarrollado cierta capacidad de prestación de servicios, las administraciones públicas optaron por el reconocimiento de las actuaciones educativas y de las entidades, ya fueran bajo la denominación de centros, círculos o aulas, en muchos casos, adscritos a un centro público de cabecera.

http://www.diagonalperiodico.net/La...

Fuente: Rebelion.org 9mar10



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